El teatro empieza a plantar cara a los ayuntamientos morosos
Artículo de ROSANA TORRES publicado en El País el 23 de noviembre de2011
Kamikaze Producciones, la productora de profesionales de primerísimo nivel que están viviendo momentos de gloria, como Miguel del Arco y Aitor Tejada, ha plantado cara al Ayuntamiento de León. "Si no nos pagan no acudimos". La medida ha sido recibida con algarabía por toda la profesión que no oculta su hartazgo porque se les quite el dinero que les pertenece. Otra idea que ha empezado a circular entre los damnificados es acordar con los ayuntamientos que se les pague en el descanso de las funciones, cuando ya han recogido el dinero de taquilla, y de no cumplir el compromiso no terminan la función, explicando al público el por qué de esa medida
Cada vez son más voces las que denuncian la paradójica y desesperada situación por la que está pasando el teatro en España. No el teatro público, sino las compañías que suelen ser programadas en los casi 200 teatros que hay repartidos por toda España y cuya titularidad en la práctica totalidad es de los municipios donde se encuentran.
Se ha hecho común la práctica, salvo poquísimas excepciones, que los grupos programados se queden sin cobrar sus honorarios, a pesar de llenar los teatros y de que el público ha pagado religiosamente su entrada para verlos. Pero como el interventor del teatro suele depender del Ayuntamiento, con la escusa de que tiene que pasar el cobro por gerencia, se suelen quedar esos dineros que tardan meses y hasta años en llegar a sus legítimos dueños.
De hecho ya hay compañías con el agua al cuello, o arruinadas, como el caso de Teatro El Cruce y otras, a pesar de atraer cada vez más espectadores, por la gran calidad de sus montajes. Y otro tanto les pasa a productores como Jesús Cimarro, Concha Busto o Juanjo Seoane, todos ellos con larguísima experiencia en el sector, que se ven ahogados por los impagos.
"Nos ha pasado algo curioso y muy, muy triste", señala el director de montajes como La función por hacer o Los veraneantes. "Hoy, día 23 de noviembre, tendríamos que haber ido a León a hacer bolo [nombre que reciben las representaciones sueltas] con La función por hacer. Como estábamos informados de que el Ayuntamiento de esta ciudad debía mucho dinero a otras compañías optamos, en primera instancia, por declinar la invitación", señala el director cuya actitud es la que están tomando muchos grupos para no seguir acumulando la deuda que, de seguir creciendo, es muy altamente probable que les obligue a dejar la actividad. "Pero el Ayuntamiento de León, a través de su programador, nos llama, insistentemente, para asegurarnos que, si vamos, nos pagará, lo cual es tremendo que esté en tela de juicio, pero en fin...", dice Tejada, socio del director y quien ya lleva encima unas cuantas de estas, según cuentan, "le propuse que si quieren que vayamos tienen que poner en el contrato una cláusula comprometiéndose a que el pago por la actuación sea ingresado en nuestra cuenta dos días antes de la fecha del bolo", a lo que añade del Arco: "Parecía imposible que fueran a aceptar pero, tachán, aceptaron, pero ¡no ha servido de nada!".
El caso es que ayer, día marcado para que se produjera el ingreso no hubo manera de localizar a los responsables y finalmente hoy miércoles Tejada logró hablar con ellos ante la negativa de la compañía a desplazarse a León debido a su incumplimiento de contrato. "Nos juran 'por su honor' que recibiremos el dinero. ¿Quién se puede fiar de su palabra cuando no han cumplido el contrato que habían firmado con nosotros?", argumenta del Arco.
Ambos responsables de Kamikaze Teatro cuentan lo obvio. Que cuando una compañía sale de bolos se producen infinidad de gastos: desplazamiento de los trabajadores, seguridad social, dietas, sueldos etc. "La administración nos pide el IVA de esa factura aunque no la hayamos cobrado. Si esto lo vas sumando al número de ayuntamientos que se retrasa o que, directamente no paga, no es muy difícil llegar a la conclusión de que es una actividad insostenible".
"Sólo puedo decir que mi compañía es muy pequeña, pero muy 'honrá'. Pagamos a nuestros trabajadores puntualmente aunque sea quitándonoslo de nuestro propio sueldo porque amamos lo que hacemos e intentamos cuidarlo con esfuerzo, mimo y dedicación. Una forma de cuidarlo es también no dejar que terceros se pasen por el arco del triunfo nuestra dignidad como trabajadores", apunta del Arco, "Lo siento mucho por los aficionados al teatro de León que ya me habían mostrado con mensajes la alegría que le producía nuestra inminente visita, pero la situación es esta y es muy dura para nosotros".
Lo cierto es que además de "honrá" la compañía goza de un gran prestigio que ha venido avalado por los siete Premios Max (mejor dirección, espectáculo, adaptación, actor y actriz de reparto, diseño de luz, mejor empresario) que les han sido concedidos este año por La función por hacer, un espectáculo humilde basado en Seis personajes en busca de autor, de Luigi Pirandello, que empezó su recorrido no en un escenario, sino en el hall de un pequeño teatro como es el Lara de Madrid cosechando grandes y elogiosas críticas.
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viernes, 25 de noviembre de 2011
Así nos luce el pelo: LA ALARMANTE SITUACIÓN DE LA ESCENA
Teatro español: el viaje a ninguna parte
Artículo de MARCOS ORDÓÑEZ publicado en El País el 24 de noviembre de 2011.
Querido amigo: Mal que bien, seguimos con la gira, cada vez más anémica. La verdad es que nos están dando por todos lados. El bolo en el sur se ha ido a hacer puñetas. Por lo menos el tío del Ayuntamiento tuvo el detalle de decirnos (o se le escapó, no sé) que allí no iba a cobrar ni el Tato.
- Es que no tenemos dinero. ¿Qué se os ocurre?
- Pues lo que se nos ocurre es no ir.
"No, tíos, no podéis hacernos eso, que nos dejáis sin programación... Mira, os haremos un contrato, pero para cobrar dentro de un año y medio". "Vale, muy bien, aceptamos el contrato pero si nos llevamos una parte de la taquilla para cubrir gastos". Y va y nos dice: "Huy, hijo mío, qué más quisiera yo, con la de agujeros que tengo que tapar". O sea, que no fuimos. Parece que los cómicos, que hemos sido pobres de solemnidad toda la vida, ahora tenemos que levantar el país.
Sabrás que en las últimas temporadas se han producido en España unos 1.200 estrenos al año en más de 1.500 espacios. La mayoría son teatros públicos de provincia, lo que quiere decir que buena parte de la actividad de las compañías se produce en gira, no en las temporadas de las grandes ciudades. Desde que comenzó la famosa crisis, un elevado tanto por ciento de los teatros municipales no pagan lo que compran. Algunos, los más sensatos, no compran porque no tienen dinero. Y otros, como en el pueblo del sur, utilizan el dinero de la taquilla para pagar los contratos de la luz o los sueldos de los empleados del Ayuntamiento. Taquilla que, por cierto, tampoco es ninguna bicoca, porque las entradas se venden "a precios políticos", o sea, muy por debajo de su precio real.
Durante una época, cuando de las arcas públicas manaba leche y miel, la baratura de las entradas no nos afectaba porque la mayoría cobrábamos unos cachés más que potables y unos pocos los cobraban potabilísimos, pero ahora ni cobramos cachés; ni la taquilla, cuando la cobramos, nos permite salir de apuros. Y ya veremos qué pasa con el público, porque se han acostumbrado a esos precios y no pueden subírselos de repente. Bueno, poder pueden, pero la gente se va a quedar en casa.
Así las cosas, muchas compañías no tienen funciones y han de echar el cierre, o no les pagan y han de echar el cierre también. Tú calcula que un empresario de compañía o un promotor privado ha de costear todos los gastos del bolo (que van desde los viajes y el transporte de la escenografía hasta, a menudo, los programas de mano) así como los sueldos, Seguridad Social y dietas de actores y técnicos. Y lo más chocante de todo, el IVA, a menudo sin haber cobrado la actuación. No puede haber mayor paradoja: por un lado, la Administración no te paga y por otro te exige el IVA de un dinero que no has recibido. Hay empresarios que han ido a los ayuntamientos con un notario para que levantara acta del impago, pero son los menos, porque eso supone perder más tiempo y más dinero.
Hace poco, una concejala de Cultura de un Ayuntamiento de Levante encontró la piedra filosofal para recortar presupuestos: "A partir de ahora", dijo, "la programación la haremos con las compañías de aficionados de cada localidad". Pensamos que era una salida de pie de banco, pero encontró eco. A los cuatro días, otro consejero de Cultura dijo que a partir de ahora los bolos se pagarían a 1.500 euros, que o lo tomaban o lo dejaban. Yo no tengo nada en contra del teatro amateur, pero la jugada está muy clara: miseria absoluta. No les importa que el teatro sea bueno o malo, amateur o profesional. Lo único que les importa es pagar a precios de derribo. ¿Qué puedes montar con esa cantidad? Claro, tendrán que ir ilegales todos, sin Seguridad Social, sin nada, con cuatro focos porque no puedes ni pagar al técnico de luces. Eso es volver a los días de El viaje a ninguna parte.
Dicen que la industria privada va a "entrar", todavía no se sabe muy bien cómo, en muchos de esos teatros municipales. Puede que sea una buena idea, aunque pienso que si no nos han llamado nunca no veo por qué van a hacerlo ahora, ni sé si me va a convenir. A unos compañeros les contrataron la primavera pasada para actuar tres semanas en un teatro de empresa privada. Les dijeron que tenían que estar muy contentos porque aquello no pasaba todos los días. Y lo estaban, porque cada noche veían la sala bastante llena. La felicidad se acabó cuando comenzaron a llegar las liquidaciones: el promedio indicaba que entre ofertas, descuentos, promociones y jubilados (que no es que sea el mejor público) estaban vendiendo las entradas a nueve euros. O sea, que llenar llenaron, pero acabaron perdiendo dinero.
Lo peor es que se te queda cara de tonto cuando te dicen que el teatro español vive uno de los momentos más brillantes de su historia. Es cierto que sigue habiendo mucha creatividad y mucho empeño, pero con esa excusa están recortando a tajo. Yo digo que más que crisis hay caudales muy mal repartidos, porque con los presupuestos públicos se siguen haciendo espectáculos carísimos. Los teatros nacionales no han cambiado su estructura paquidérmica, con montajes grandes (que no es lo mismo que grandes montajes), casi siempre para lucimiento de sus responsables, escenografías inamovibles y, por tanto, escasa o nula posibilidad de gira: se ven uno o dos meses allá donde se hicieron y se acaba la historia.
Y luego se te pone todavía más cara de tonto cuando te dicen: "No te quejes, que con eso de las subvenciones vivís de la sopa boba". Es como lo de los maestros, que no llegan a fin de mes pero tienen tres meses de vacaciones. Hablando de subvenciones: ahora, en noviembre, están a punto de hacerse públicas las que pedimos, porque son anuales. Lo cual quiere decir que para poder cobrar has de estrenar antes del 31 de diciembre: por tanto, tienes un mes y pico para montar y presentar un espectáculo. Y antes no has podido prepararlo, obviamente, porque no tenías la pasta, y ya no te arriesgas a pedir otro crédito. Y tampoco puedes decirles a tus actores: "No cojáis esa serie o esas sesiones de doblaje, que un verdadero actor ha estar haciendo teatro aunque se muera de hambre: ya cobraréis una décima parte cuando llegue la limosna del ministerio o de la comunidad". Porque eso es lo que es, llámale limosna o llámale pedrea. Y fíjate que, pese a todo, a muchas compañías les sale más a cuenta pedir una subvención y hacer un nuevo espectáculo que seguir con el del año pasado, porque no tienen dónde colocarlo: por eso también se hacen tantas funciones innecesarias y tienen una vida tan corta. Yo siempre he recelado de la cultura subvencionada, pero todavía desconfío más de la famosa ley del mercado. El mercado es una apisonadora que lo iguala todo. Lo primero que un programador te va a pedir son nombres: actores "populares", mayormente de televisión. Es muy, pero que muy difícil, estrenar una obra con actores desconocidos. Y tanto si eres director como autor te van a pedir comedia, comedia por encima de todo, que la gente lo que quiere es divertirse y olvidarse de la que está cayendo, y si es con tres personajes mejor que con cuatro, y si es un monólogo con ese chico o esa chica que presenta un concurso, pues mejor que mejor. Y luego, a esperar, porque no hay bastantes salas. Un proyecto puede tardar dos años en estrenarse, y pilla tú a los actores pasado ese tiempo. Y los programadores quieren ver la obra en Madrid o en Barcelona antes de llevarla de gira, cuando antes era al revés: primero ibas de gira y luego "entrabas" en la capital.
Nosotros no es que hagamos un teatro raro ni difícil, pero en tiempo de crisis todo lo que no sea instantáneamente rentable pasa a ser raro y difícil. Yo no sé cuál es la solución, porque no soy político ni empresario, pero sé que bajo el imperio de la rentabilidad inmediata nunca se hubiera estrenado Esperando a Godot ni muchas otras. Ni, ya puestos, se hubiera escrito el Ulises ni se hubiera rodado jamás Los Soprano.
Quizás todo lo que está pasando sirva para aguzar nuestro ingenio y encontrar nuevas formas de supervivencia. Quizás muchos nos quedemos en el camino y tengamos que dedicarnos a otra cosa. Corto y cambio, porque los temas son muchos y ya está bien de quejas. Mi padre, que es cómico viejo, dice que peores crisis vivió él, y que el teatro es como un corcho en mitad del mar: parece frágil y minúsculo pero no hay ola que se lo lleve al fondo. Ya se irá viendo. Recibe un fuerte abrazo.
Artículo de MARCOS ORDÓÑEZ publicado en El País el 24 de noviembre de 2011.
Querido amigo: Mal que bien, seguimos con la gira, cada vez más anémica. La verdad es que nos están dando por todos lados. El bolo en el sur se ha ido a hacer puñetas. Por lo menos el tío del Ayuntamiento tuvo el detalle de decirnos (o se le escapó, no sé) que allí no iba a cobrar ni el Tato.
- Es que no tenemos dinero. ¿Qué se os ocurre?
- Pues lo que se nos ocurre es no ir.
"No, tíos, no podéis hacernos eso, que nos dejáis sin programación... Mira, os haremos un contrato, pero para cobrar dentro de un año y medio". "Vale, muy bien, aceptamos el contrato pero si nos llevamos una parte de la taquilla para cubrir gastos". Y va y nos dice: "Huy, hijo mío, qué más quisiera yo, con la de agujeros que tengo que tapar". O sea, que no fuimos. Parece que los cómicos, que hemos sido pobres de solemnidad toda la vida, ahora tenemos que levantar el país.
Sabrás que en las últimas temporadas se han producido en España unos 1.200 estrenos al año en más de 1.500 espacios. La mayoría son teatros públicos de provincia, lo que quiere decir que buena parte de la actividad de las compañías se produce en gira, no en las temporadas de las grandes ciudades. Desde que comenzó la famosa crisis, un elevado tanto por ciento de los teatros municipales no pagan lo que compran. Algunos, los más sensatos, no compran porque no tienen dinero. Y otros, como en el pueblo del sur, utilizan el dinero de la taquilla para pagar los contratos de la luz o los sueldos de los empleados del Ayuntamiento. Taquilla que, por cierto, tampoco es ninguna bicoca, porque las entradas se venden "a precios políticos", o sea, muy por debajo de su precio real.
Durante una época, cuando de las arcas públicas manaba leche y miel, la baratura de las entradas no nos afectaba porque la mayoría cobrábamos unos cachés más que potables y unos pocos los cobraban potabilísimos, pero ahora ni cobramos cachés; ni la taquilla, cuando la cobramos, nos permite salir de apuros. Y ya veremos qué pasa con el público, porque se han acostumbrado a esos precios y no pueden subírselos de repente. Bueno, poder pueden, pero la gente se va a quedar en casa.
Así las cosas, muchas compañías no tienen funciones y han de echar el cierre, o no les pagan y han de echar el cierre también. Tú calcula que un empresario de compañía o un promotor privado ha de costear todos los gastos del bolo (que van desde los viajes y el transporte de la escenografía hasta, a menudo, los programas de mano) así como los sueldos, Seguridad Social y dietas de actores y técnicos. Y lo más chocante de todo, el IVA, a menudo sin haber cobrado la actuación. No puede haber mayor paradoja: por un lado, la Administración no te paga y por otro te exige el IVA de un dinero que no has recibido. Hay empresarios que han ido a los ayuntamientos con un notario para que levantara acta del impago, pero son los menos, porque eso supone perder más tiempo y más dinero.
Hace poco, una concejala de Cultura de un Ayuntamiento de Levante encontró la piedra filosofal para recortar presupuestos: "A partir de ahora", dijo, "la programación la haremos con las compañías de aficionados de cada localidad". Pensamos que era una salida de pie de banco, pero encontró eco. A los cuatro días, otro consejero de Cultura dijo que a partir de ahora los bolos se pagarían a 1.500 euros, que o lo tomaban o lo dejaban. Yo no tengo nada en contra del teatro amateur, pero la jugada está muy clara: miseria absoluta. No les importa que el teatro sea bueno o malo, amateur o profesional. Lo único que les importa es pagar a precios de derribo. ¿Qué puedes montar con esa cantidad? Claro, tendrán que ir ilegales todos, sin Seguridad Social, sin nada, con cuatro focos porque no puedes ni pagar al técnico de luces. Eso es volver a los días de El viaje a ninguna parte.
Dicen que la industria privada va a "entrar", todavía no se sabe muy bien cómo, en muchos de esos teatros municipales. Puede que sea una buena idea, aunque pienso que si no nos han llamado nunca no veo por qué van a hacerlo ahora, ni sé si me va a convenir. A unos compañeros les contrataron la primavera pasada para actuar tres semanas en un teatro de empresa privada. Les dijeron que tenían que estar muy contentos porque aquello no pasaba todos los días. Y lo estaban, porque cada noche veían la sala bastante llena. La felicidad se acabó cuando comenzaron a llegar las liquidaciones: el promedio indicaba que entre ofertas, descuentos, promociones y jubilados (que no es que sea el mejor público) estaban vendiendo las entradas a nueve euros. O sea, que llenar llenaron, pero acabaron perdiendo dinero.
Lo peor es que se te queda cara de tonto cuando te dicen que el teatro español vive uno de los momentos más brillantes de su historia. Es cierto que sigue habiendo mucha creatividad y mucho empeño, pero con esa excusa están recortando a tajo. Yo digo que más que crisis hay caudales muy mal repartidos, porque con los presupuestos públicos se siguen haciendo espectáculos carísimos. Los teatros nacionales no han cambiado su estructura paquidérmica, con montajes grandes (que no es lo mismo que grandes montajes), casi siempre para lucimiento de sus responsables, escenografías inamovibles y, por tanto, escasa o nula posibilidad de gira: se ven uno o dos meses allá donde se hicieron y se acaba la historia.
Y luego se te pone todavía más cara de tonto cuando te dicen: "No te quejes, que con eso de las subvenciones vivís de la sopa boba". Es como lo de los maestros, que no llegan a fin de mes pero tienen tres meses de vacaciones. Hablando de subvenciones: ahora, en noviembre, están a punto de hacerse públicas las que pedimos, porque son anuales. Lo cual quiere decir que para poder cobrar has de estrenar antes del 31 de diciembre: por tanto, tienes un mes y pico para montar y presentar un espectáculo. Y antes no has podido prepararlo, obviamente, porque no tenías la pasta, y ya no te arriesgas a pedir otro crédito. Y tampoco puedes decirles a tus actores: "No cojáis esa serie o esas sesiones de doblaje, que un verdadero actor ha estar haciendo teatro aunque se muera de hambre: ya cobraréis una décima parte cuando llegue la limosna del ministerio o de la comunidad". Porque eso es lo que es, llámale limosna o llámale pedrea. Y fíjate que, pese a todo, a muchas compañías les sale más a cuenta pedir una subvención y hacer un nuevo espectáculo que seguir con el del año pasado, porque no tienen dónde colocarlo: por eso también se hacen tantas funciones innecesarias y tienen una vida tan corta. Yo siempre he recelado de la cultura subvencionada, pero todavía desconfío más de la famosa ley del mercado. El mercado es una apisonadora que lo iguala todo. Lo primero que un programador te va a pedir son nombres: actores "populares", mayormente de televisión. Es muy, pero que muy difícil, estrenar una obra con actores desconocidos. Y tanto si eres director como autor te van a pedir comedia, comedia por encima de todo, que la gente lo que quiere es divertirse y olvidarse de la que está cayendo, y si es con tres personajes mejor que con cuatro, y si es un monólogo con ese chico o esa chica que presenta un concurso, pues mejor que mejor. Y luego, a esperar, porque no hay bastantes salas. Un proyecto puede tardar dos años en estrenarse, y pilla tú a los actores pasado ese tiempo. Y los programadores quieren ver la obra en Madrid o en Barcelona antes de llevarla de gira, cuando antes era al revés: primero ibas de gira y luego "entrabas" en la capital.
Nosotros no es que hagamos un teatro raro ni difícil, pero en tiempo de crisis todo lo que no sea instantáneamente rentable pasa a ser raro y difícil. Yo no sé cuál es la solución, porque no soy político ni empresario, pero sé que bajo el imperio de la rentabilidad inmediata nunca se hubiera estrenado Esperando a Godot ni muchas otras. Ni, ya puestos, se hubiera escrito el Ulises ni se hubiera rodado jamás Los Soprano.
Quizás todo lo que está pasando sirva para aguzar nuestro ingenio y encontrar nuevas formas de supervivencia. Quizás muchos nos quedemos en el camino y tengamos que dedicarnos a otra cosa. Corto y cambio, porque los temas son muchos y ya está bien de quejas. Mi padre, que es cómico viejo, dice que peores crisis vivió él, y que el teatro es como un corcho en mitad del mar: parece frágil y minúsculo pero no hay ola que se lo lleve al fondo. Ya se irá viendo. Recibe un fuerte abrazo.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Así nos luce el pelo: La provisionalidad de la gerencia del Gayarre
Comunicado de la ASOCIACIÓN DE GESTORES CULTURALES ANTE LA PROVISIONALIDAD DE LA GERENCIA DEL GAYARRE.
Desde principios de agosto, los ciudadanos de Pamplona asisten, entre atónitos y asombrados, a una virulenta discusión sobre el nombramiento del nuevo Director/a-Gerente del Teatro Gayarre. Lamentablemente el Teatro municipal que tanto costó recuperar para los pamploneses y que tiene una importancia vital en la “salud cultural” de la ciudad y en el desarrollo de los sectores profesionales y amateur de las artes escénicas en Navarra, está siendo noticia durante estos meses por la incapacidad de los miembros de la Junta del Patronato de la Fundación Municipal Teatro Gayarre de sacar adelante el nombramiento del Director-Gerente.
Ante esta situación la Junta Directiva de la Asociación de Profesionales de la Gestión Cultural de Navarra quiere manifestar públicamente:
1-Su apoyo a José Mª Asín, quien es un excelente gestor cultural de dilatada y prestigiosa trayectoria, además de un actor de primer nivel. Sus compañeros pensamos que puede realizar una solvente labor desde la dirección-gerencia del Teatro Gayarre.
2-Que mantener al Teatro Gayarre en la actual situación de provisionalidad es una actitud de irresponsabilidad. El Teatro necesita una dirección dedicada en exclusiva, con claras líneas estratégicas de fomento de la producción de espectáculos que sirva de apoyo al castigado sector escénico navarro. Tampoco se puede descuidar al público que es un ente frágil, la labor de siembra de estos 14 años podría correr el riesgo de perderse.
3-Solicitar a la Junta del Patronato que consensue y designe cuanto antes un/a Director/a-Gerente de la Fundación Teatro Gayarre.
Firmado: Junta Directiva de la Asociación de Profesionales de la Gestión Cultural de Navarra (Lorenzo García, Virginia Hernández, Raúl Iglesias, Elena Iriarte, Marisol Martínez, Patxi Mikeo, Javier Paz y José Vicente Urabayen).
Desde principios de agosto, los ciudadanos de Pamplona asisten, entre atónitos y asombrados, a una virulenta discusión sobre el nombramiento del nuevo Director/a-Gerente del Teatro Gayarre. Lamentablemente el Teatro municipal que tanto costó recuperar para los pamploneses y que tiene una importancia vital en la “salud cultural” de la ciudad y en el desarrollo de los sectores profesionales y amateur de las artes escénicas en Navarra, está siendo noticia durante estos meses por la incapacidad de los miembros de la Junta del Patronato de la Fundación Municipal Teatro Gayarre de sacar adelante el nombramiento del Director-Gerente.
Ante esta situación la Junta Directiva de la Asociación de Profesionales de la Gestión Cultural de Navarra quiere manifestar públicamente:
1-Su apoyo a José Mª Asín, quien es un excelente gestor cultural de dilatada y prestigiosa trayectoria, además de un actor de primer nivel. Sus compañeros pensamos que puede realizar una solvente labor desde la dirección-gerencia del Teatro Gayarre.
2-Que mantener al Teatro Gayarre en la actual situación de provisionalidad es una actitud de irresponsabilidad. El Teatro necesita una dirección dedicada en exclusiva, con claras líneas estratégicas de fomento de la producción de espectáculos que sirva de apoyo al castigado sector escénico navarro. Tampoco se puede descuidar al público que es un ente frágil, la labor de siembra de estos 14 años podría correr el riesgo de perderse.
3-Solicitar a la Junta del Patronato que consensue y designe cuanto antes un/a Director/a-Gerente de la Fundación Teatro Gayarre.
Firmado: Junta Directiva de la Asociación de Profesionales de la Gestión Cultural de Navarra (Lorenzo García, Virginia Hernández, Raúl Iglesias, Elena Iriarte, Marisol Martínez, Patxi Mikeo, Javier Paz y José Vicente Urabayen).
viernes, 18 de noviembre de 2011
Así nos luce el pelo: sobre la zafiedad del país
"España, nación donde el plebeyismo y la zafiedad en sus sucesivas variantes (pensemos, a modo de ejemplo, en los programas actuales de televisión de mayor audiencia) han encontrado, incluso en las capas cultas de la sociedad, terreno propicio desde hace varios siglos. El ambiente populachero, de vulgaridad asumida, perjudica no menos el arraigo social de la formas artísticas de alto rumbo que a las personas privadas de conocerlas y disfrutarlas. Vocablos como intelectual, estilista, lírica, retórica, bellas letras, se han impregnado en la lengua española de nuestros días de connotaciones peyorativas. Se dijera, en conclusión, que un tío que escribe inspira más confianza que un literato".
"La remuneración en dinero o en especie no significa que el escritor haya despachado la tarea con mérito ni que dicho mérito, de haber existido, sea cuantificable, aunque no falten en el gremio literario quienes crean que valen lo que se les paga. En rigor, no hay recompensa más digna que la de comprobar que no se ha trabajado en vano, que lo que uno hizo con perseverancia y esmero en su soledad laboriosa resulta útil, significativo, quizá deleitoso, para los demás. Esta expectativa no tiene por qué estar morbosamente ligada a la vanidad, reproche común allí donde los gustos populares, elevados a norma, toleran a regañadientes la excelencia. Al profano le sale más fácil admirar a quien emplea para fines estéticos instrumentos o materiales costosos cuyo manejo requiere, por añadidura, un arduo aprendizaje. Pienso en el caballete y los trebejos de pintar, en los mármoles del escultor, en el arpa, en la cámara cinematográfica. Sin embargo, ni el lector más cerrado de mollera duda en juzgar, tasar y aun corregir las obras de quienes se propusieron hacer arte con esa cosa vulgar, cotidiana y sin dueño que hasta los niños llevan a la boca: la palabra".
Fernando Aramburu en La literatura y los que la leen, Babelia-El País (8-10-2011)
"La remuneración en dinero o en especie no significa que el escritor haya despachado la tarea con mérito ni que dicho mérito, de haber existido, sea cuantificable, aunque no falten en el gremio literario quienes crean que valen lo que se les paga. En rigor, no hay recompensa más digna que la de comprobar que no se ha trabajado en vano, que lo que uno hizo con perseverancia y esmero en su soledad laboriosa resulta útil, significativo, quizá deleitoso, para los demás. Esta expectativa no tiene por qué estar morbosamente ligada a la vanidad, reproche común allí donde los gustos populares, elevados a norma, toleran a regañadientes la excelencia. Al profano le sale más fácil admirar a quien emplea para fines estéticos instrumentos o materiales costosos cuyo manejo requiere, por añadidura, un arduo aprendizaje. Pienso en el caballete y los trebejos de pintar, en los mármoles del escultor, en el arpa, en la cámara cinematográfica. Sin embargo, ni el lector más cerrado de mollera duda en juzgar, tasar y aun corregir las obras de quienes se propusieron hacer arte con esa cosa vulgar, cotidiana y sin dueño que hasta los niños llevan a la boca: la palabra".
Fernando Aramburu en La literatura y los que la leen, Babelia-El País (8-10-2011)
Así nos luce el pelo: ante las negras perspectivas económicas
"La humanidad sólo produce optimistas cuando ha dejado de producir seres felices" (Chesterton).
Más triste que ver a un joven pesimista es encontrar a un viejo optimista" (Mark Twain).
"Llegó la hora del optimismo, guardemos el pesimismo para días mejores" (pintada en un muro).
"Me siento muy optimista acerca del porvenir del pesimismo" (Rostand)
Más triste que ver a un joven pesimista es encontrar a un viejo optimista" (Mark Twain).
"Llegó la hora del optimismo, guardemos el pesimismo para días mejores" (pintada en un muro).
"Me siento muy optimista acerca del porvenir del pesimismo" (Rostand)
lunes, 14 de noviembre de 2011
"Las orquestas sinfónicas, no, por favor", artículo en defensa de su pervivencia, por Paloma O'Shea
LA crisis nos ha puesto en la tesitura de tomar decisiones difíciles: puesto que no hay para atenderlo todo, es inevitable decidir qué gastos son imprescindibles y cuáles no. Las hoces están en alto y es el momento de afinar bien los golpes, porque cortar por donde no se debe puede tener consecuencias graves. El ejercicio es muy delicado y requeriría análisis sereno y visión de futuro; sin embargo, nuestros políticos se ven abocados a tomar estas decisiones en medio de una campaña electoral interminable y en plena agitación general, con cada sector social tratando de llevar el agua a su molino.
Lo importante, en cualquier caso, es preservar a toda costa las constantes vitales del país, aquellas funciones que lo mantienen vivo y le harán llegar en buenas condiciones a una época más positiva que, antes o después, tendrá que acabar viniendo. En mi opinión, una de esas funciones clave es la cultura y, más concretamente, la música. Sin ellas, la sociedad diluirá su conciencia colectiva y relajará los lazos que la mantienen estructurada. A fin de cuentas, es en la música y en las demás facetas de la cultura donde se concentra el espíritu de la nación y donde se representa con más claridad nuestra voluntad de convivir, de compartir derechos y deberes y de existir como sociedad organizada. Creo que no debemos tocar la cultura más que como ultimísimo recurso.
No digo que no haya que apretar cinturones y racionalizar gastos, porque, cuando vienen mal dadas, nos toca contribuir a todos, incluidos los músicos y los protagonistas de la cultura en general, pero sería un grave error desmantelar activos culturales como orquestas, teatros o festivales, porque el tiempo y el dinero que requeriría su reconstrucción posterior es inmenso en comparación con el ahorro que pueda producir hoy su cierre.
Los ex alumnos de la Escuela Reina Sofía, que están repartidos por las mejores orquestas, españolas y europeas, me alertan de los malos augurios que se ciernen sobre la Orquesta de Extremadura. Con diez años de vida, la OEX es una de las más jóvenes de España, pero está ya plenamente consolidada y su labor ha representado un gran avance en la vida cultural extremeña. Su supervivencia es muy importante, y no solo para Extremadura, sino para toda España, que desde hace ya unas cuantas décadas tiene depositada en el progreso de su vida musical buena parte de su ilusión como país e incluso de su dignidad como nación moderna, liberada de sus complejos históricos.
En pocos terrenos como en el de la música se visualiza con tanta claridad nuestro progreso colectivo, material, pero sobre todo espiritual. En treinta años, hemos pasado de tener tres o cuatro orquestas sinfónicas dignas de tal nombre a casi treinta; de dar conciertos donde se podía, a tocar en una red espléndida de auditorios; de ser el piano poco más que un adorno para jovencitas bien (¡y algo sabré yo de eso!) a ser una clave de la educación de todos. Durante este tiempo, decenas de miles de padres españoles se han esforzado en llevar a sus hijos a estudiar el violín, la flauta o el violonchelo y es esa presión social la que ha forzado una renovación de conservatorios y escuelas de música que ahora está dando sus frutos. Hace ya algunos años que vemos cómo acuden a las audiciones de la Escuela Reina Sofía jóvenes españoles de grandísimo nivel.
Los ciudadanos españoles han acudido con gran interés a los auditorios y teatros a abonarse a las temporadas de sus orquestas, porque un concierto ya no es un club selecto para privilegiados, sino un acto de cultura popular, donde todos pueden acceder de primera mano al universo de Beethoven, de Mahler, de Falla o del joven compositor de su tierra.
El censo actual de orquestas es una de las joyas de nuestro patrimonio colectivo. Sin contar las juveniles, que cada vez son más y suenan mejor, España cuenta hoy con 27 orquestas sinfónicas profesionales: cuatro en Andalucía, Cataluña y Madrid; dos en Asturias, Canarias, Galicia, País Vasco y Valencia; y una en Baleares, Castilla y León, Extremadura, Murcia y Navarra. Cada una de ellas es el resultado de un esfuerzo colectivo y del impulso de toda una sociedad. Tienen titularidades de todo tipo: desde las orquestas privadas, como la Sinfónica de Madrid, titular del Teatro Real, que es propiedad de los profesores que la integran, hasta las enteramente estatales, como la Nacional. Otras son autonómicas, provinciales, de ayuntamientos o de entes intermedios más o menos públicos, como RTVE. En cuanto a la calidad de su sonido, las hay de primer nivel mundial (¡no exagero en absoluto!) como la de la Comunidad Valenciana, y las hay de menor prestigio, pero al menos seis o siete alcanzan un gran nivel internacional y tienen discos suyos en las tiendas de todo el mundo. Al principio, en los ochenta, las nuevas orquestas se nutrieron de músicos extranjeros. Era lo natural, dado el triste estado en que se encontraban nuestros conservatorios. Después, se han ido españolizando poco a poco.
Para un país como el nuestro, que en cuanto a música llevaba siendo periférico desde Tomás Luis de Victoria -¡exactamente cuatro siglos!-, esa vitalidad de nuestra vida sinfónica es un triunfo extraordinario. Es una de las claves de la España moderna. Cada orquesta española no es solo un centro de cultura y de ocio, es una auténtica bandera de modernidad, una referencia de altura que los ciudadanos tienen presente en su lucha diaria por salir adelante y por ofrecer a sus hijos un país abierto, moderno y europeo.
Solía decir Carlos Gómez Amat, harto de ver pasar efímeramente por nuestros teatros a las grandes orquestas mundiales, que la única cultura que de verdad importa es la que se produce en casa. Pues, gracias a Dios, ahora, la cultura musical se está produciendo por fin en casa. Se incuba en nuestros conservatorios elementales, que se han multiplicado asombrosamente en número, se termina de madurar en los superiores, que tanto han progresado, y en centros de alta especialización como Musikene en San Sebastián, la ESMUC en Barcelona, la Escuela de Altos Estudios Musicales de Santiago, el Conservatorio de Zaragoza o la propia Escuela Superior de Música Reina Sofía que, aunque me esté mal el decirlo, abrió buena parte de estos caminos. Y, una vez madurada, esa cultura musical hecha en casa, esa que es la que de verdad interesa, se expresa principalmente la labor de nuestras veintitantas (primero 30, luego 27 y ahora veintitantas) orquestas sinfónicas, además de en la de nuestros teatros, festivales, grupos de cámara y grandes solistas.
No quisiera hacer corporativismo. No se trata de decir: a los músicos no los toquéis, porque son los míos; sino: no cortemos la música porque eso sería cargarse la mitad del esfuerzo de modernización y de europeización que los españoles llevamos treinta años haciendo. Porque cerrar una orquesta no es solo despedir a ochenta músicos y a media docena de empleados; es cortar el acceso a la maravilla de la música a miles de ciudadanos de todas las clases sociales y es cortar el camino profesional a los mejores de nuestros jóvenes, a los que se han entregado al arte musical creyendo en el esfuerzo, en el cultivo del talento y en la superación personal.
Cerrar un foco de creación cultural, como es la Orquesta de Extremadura, es echar a la basura el trabajo, la ilusión y el dinero de varias generaciones y significaría empezar a rendirse y a admitir el fracaso social. Aprieten a las orquestas, si hace falta, pero no corten por ahí. Por las orquestas, no, por favor.
PALOMA O'SHEA, PIANISTA Y MECENAS MUSICAL
Lo importante, en cualquier caso, es preservar a toda costa las constantes vitales del país, aquellas funciones que lo mantienen vivo y le harán llegar en buenas condiciones a una época más positiva que, antes o después, tendrá que acabar viniendo. En mi opinión, una de esas funciones clave es la cultura y, más concretamente, la música. Sin ellas, la sociedad diluirá su conciencia colectiva y relajará los lazos que la mantienen estructurada. A fin de cuentas, es en la música y en las demás facetas de la cultura donde se concentra el espíritu de la nación y donde se representa con más claridad nuestra voluntad de convivir, de compartir derechos y deberes y de existir como sociedad organizada. Creo que no debemos tocar la cultura más que como ultimísimo recurso.
No digo que no haya que apretar cinturones y racionalizar gastos, porque, cuando vienen mal dadas, nos toca contribuir a todos, incluidos los músicos y los protagonistas de la cultura en general, pero sería un grave error desmantelar activos culturales como orquestas, teatros o festivales, porque el tiempo y el dinero que requeriría su reconstrucción posterior es inmenso en comparación con el ahorro que pueda producir hoy su cierre.
Los ex alumnos de la Escuela Reina Sofía, que están repartidos por las mejores orquestas, españolas y europeas, me alertan de los malos augurios que se ciernen sobre la Orquesta de Extremadura. Con diez años de vida, la OEX es una de las más jóvenes de España, pero está ya plenamente consolidada y su labor ha representado un gran avance en la vida cultural extremeña. Su supervivencia es muy importante, y no solo para Extremadura, sino para toda España, que desde hace ya unas cuantas décadas tiene depositada en el progreso de su vida musical buena parte de su ilusión como país e incluso de su dignidad como nación moderna, liberada de sus complejos históricos.
En pocos terrenos como en el de la música se visualiza con tanta claridad nuestro progreso colectivo, material, pero sobre todo espiritual. En treinta años, hemos pasado de tener tres o cuatro orquestas sinfónicas dignas de tal nombre a casi treinta; de dar conciertos donde se podía, a tocar en una red espléndida de auditorios; de ser el piano poco más que un adorno para jovencitas bien (¡y algo sabré yo de eso!) a ser una clave de la educación de todos. Durante este tiempo, decenas de miles de padres españoles se han esforzado en llevar a sus hijos a estudiar el violín, la flauta o el violonchelo y es esa presión social la que ha forzado una renovación de conservatorios y escuelas de música que ahora está dando sus frutos. Hace ya algunos años que vemos cómo acuden a las audiciones de la Escuela Reina Sofía jóvenes españoles de grandísimo nivel.
Los ciudadanos españoles han acudido con gran interés a los auditorios y teatros a abonarse a las temporadas de sus orquestas, porque un concierto ya no es un club selecto para privilegiados, sino un acto de cultura popular, donde todos pueden acceder de primera mano al universo de Beethoven, de Mahler, de Falla o del joven compositor de su tierra.
El censo actual de orquestas es una de las joyas de nuestro patrimonio colectivo. Sin contar las juveniles, que cada vez son más y suenan mejor, España cuenta hoy con 27 orquestas sinfónicas profesionales: cuatro en Andalucía, Cataluña y Madrid; dos en Asturias, Canarias, Galicia, País Vasco y Valencia; y una en Baleares, Castilla y León, Extremadura, Murcia y Navarra. Cada una de ellas es el resultado de un esfuerzo colectivo y del impulso de toda una sociedad. Tienen titularidades de todo tipo: desde las orquestas privadas, como la Sinfónica de Madrid, titular del Teatro Real, que es propiedad de los profesores que la integran, hasta las enteramente estatales, como la Nacional. Otras son autonómicas, provinciales, de ayuntamientos o de entes intermedios más o menos públicos, como RTVE. En cuanto a la calidad de su sonido, las hay de primer nivel mundial (¡no exagero en absoluto!) como la de la Comunidad Valenciana, y las hay de menor prestigio, pero al menos seis o siete alcanzan un gran nivel internacional y tienen discos suyos en las tiendas de todo el mundo. Al principio, en los ochenta, las nuevas orquestas se nutrieron de músicos extranjeros. Era lo natural, dado el triste estado en que se encontraban nuestros conservatorios. Después, se han ido españolizando poco a poco.
Para un país como el nuestro, que en cuanto a música llevaba siendo periférico desde Tomás Luis de Victoria -¡exactamente cuatro siglos!-, esa vitalidad de nuestra vida sinfónica es un triunfo extraordinario. Es una de las claves de la España moderna. Cada orquesta española no es solo un centro de cultura y de ocio, es una auténtica bandera de modernidad, una referencia de altura que los ciudadanos tienen presente en su lucha diaria por salir adelante y por ofrecer a sus hijos un país abierto, moderno y europeo.
Solía decir Carlos Gómez Amat, harto de ver pasar efímeramente por nuestros teatros a las grandes orquestas mundiales, que la única cultura que de verdad importa es la que se produce en casa. Pues, gracias a Dios, ahora, la cultura musical se está produciendo por fin en casa. Se incuba en nuestros conservatorios elementales, que se han multiplicado asombrosamente en número, se termina de madurar en los superiores, que tanto han progresado, y en centros de alta especialización como Musikene en San Sebastián, la ESMUC en Barcelona, la Escuela de Altos Estudios Musicales de Santiago, el Conservatorio de Zaragoza o la propia Escuela Superior de Música Reina Sofía que, aunque me esté mal el decirlo, abrió buena parte de estos caminos. Y, una vez madurada, esa cultura musical hecha en casa, esa que es la que de verdad interesa, se expresa principalmente la labor de nuestras veintitantas (primero 30, luego 27 y ahora veintitantas) orquestas sinfónicas, además de en la de nuestros teatros, festivales, grupos de cámara y grandes solistas.
No quisiera hacer corporativismo. No se trata de decir: a los músicos no los toquéis, porque son los míos; sino: no cortemos la música porque eso sería cargarse la mitad del esfuerzo de modernización y de europeización que los españoles llevamos treinta años haciendo. Porque cerrar una orquesta no es solo despedir a ochenta músicos y a media docena de empleados; es cortar el acceso a la maravilla de la música a miles de ciudadanos de todas las clases sociales y es cortar el camino profesional a los mejores de nuestros jóvenes, a los que se han entregado al arte musical creyendo en el esfuerzo, en el cultivo del talento y en la superación personal.
Cerrar un foco de creación cultural, como es la Orquesta de Extremadura, es echar a la basura el trabajo, la ilusión y el dinero de varias generaciones y significaría empezar a rendirse y a admitir el fracaso social. Aprieten a las orquestas, si hace falta, pero no corten por ahí. Por las orquestas, no, por favor.
PALOMA O'SHEA, PIANISTA Y MECENAS MUSICAL
jueves, 10 de noviembre de 2011
El Teatro Amateur ante la reflexión sobre la Red de Teatros
UNO de los objetivos de la Federación de Teatro Amateur de Navarra ha sido promover la participación de nuestro sector en el diseño de la promoción de las artes escénicas a través de nuestra presencia en la Red de Teatros o en un programa independiente.
La exclusión del teatro amateur navarro de la Red de Teatros ha generado un vacío en la escena teatral de nuestra comunidad que debe atenderse en estos momentos en que desde la Dirección General de Cultura hasta los profesionales de la gestión, producción y realización teatral navarros están planteando públicamente la necesidad de un impulso o reflexión sobre el modelo de la Red en Navarra.
El teatro de aficionados es origen y futuro del teatro navarro y en muchos casos hemos dado sentido, junto a corales, bandas y grupos artísticos locales, a la dotación de espacios escénicos en nuestra Comunidad Foral, porque somos los únicos que los llenamos. Por eso no podemos entender que estos espacios articulen su programación a través de una Red que no tenga en cuenta nuestra existencia.
Los espacios escénicos son espacios públicos, con la Red de Teatros de Navarra se estaban sentando las bases de una gestión mancomunada y sería deseable que se atendieran, como afortunadamente recoge ahora su plan estratégico, todas las propuestas y sensibilidades; pero necesariamente debe articularse también un sistema de ayudas paralelo al establecido en la Red, que atienda la oferta del teatro asociativo.
El teatro amateur navarro tiene muchas dimensiones. Muchas veces ha sido el origen de una profesionalidad, otras busca independencia de las presiones comerciales, otras veces es vocacional organizado en torno a la proyección social y cultural en una localidad. En Navarra, más de treinta grupos de aficionados estrenan un buen número de obras al año que no pueden representarse más que en su localidad, desperdiciándose así una parte importante de la oferta teatral, una oferta que contribuye sin duda, y no poco, a nuestro enriquecimiento cultural.
Una de las causas ha sido sin duda el sistema de subvenciones a la programación teatral articulado a través de la Red que puede llegar a alcanzar hasta un 80% del caché de los grupos profesionales, mientras que el teatro asociativo no cuenta con ninguna subvención específica, salvo las ayudas municipales.
El Teatro Amateur en Navarra realiza una importante labor de difusión y de animación socio-cultural, supone una auténtica cantera de actores y actrices, además de ser una de las principales fuentes generadoras de nuevos públicos. Estamos dando a conocer nuevos autores locales y realizando un importante trabajo de creación, innovación, difusión, reflexión, comunicación de ideas... ampliando la perspectiva teatral más allá de objetivos económicos y de entretenimiento.
Somos conscientes de que nos queda un gran trecho que recorrer para ponernos a la altura de otras comunidades pero deberíamos aprender de otras experiencias que articulan el interés del público con el apoyo al teatro local, profesional o de base. Precisamente en estos momentos de crisis es nuestro teatro el que menos esfuerzo requiere de la comunidad para mantenerse y es lo que estamos reclamando, ofreciendo a la par nuestra colaboración y esfuerzo, produciendo espectáculos y organizando festivales y muestras que den a conocer la riqueza del teatro que representamos.
Naturalmente no estamos de acuerdo con el recorte presupuestario para cultura del Gobierno de Navarra, pero saludamos la idea de la Dirección de Cultura de reorganizar las Ayudas a Ayuntamientos y a la Federación de Municipios y Concejos, esperando que se tengan en cuenta a todos los colectivos.
La escena foral necesita abrirse internamente ampliando sus objetivos, cuidando su base social de actores y espectadores. Para ello es fundamental establecer estrategias de mutuo apoyo que atienda globalmente los problemas y necesidades de todos los sectores. Todos los que formamos parte de esta red orgánica con interesantes nudos que es el entramado teatral navarro deberíamos hacer un esfuerzo para iniciar definitivamente un camino de fortalecimiento, en favor del desarrollo cultural de nuestra comunidad.
POR FRANCISCO JAVIER SALVO ZARATIEGUI, EN NOMBRE DE LA FEDERACIÓN DE TEATRO AMATEUR DE NAVARRA-NAFARROAKO AMATEUR ANTZERKI FEDERAZIOA.
La exclusión del teatro amateur navarro de la Red de Teatros ha generado un vacío en la escena teatral de nuestra comunidad que debe atenderse en estos momentos en que desde la Dirección General de Cultura hasta los profesionales de la gestión, producción y realización teatral navarros están planteando públicamente la necesidad de un impulso o reflexión sobre el modelo de la Red en Navarra.
El teatro de aficionados es origen y futuro del teatro navarro y en muchos casos hemos dado sentido, junto a corales, bandas y grupos artísticos locales, a la dotación de espacios escénicos en nuestra Comunidad Foral, porque somos los únicos que los llenamos. Por eso no podemos entender que estos espacios articulen su programación a través de una Red que no tenga en cuenta nuestra existencia.
Los espacios escénicos son espacios públicos, con la Red de Teatros de Navarra se estaban sentando las bases de una gestión mancomunada y sería deseable que se atendieran, como afortunadamente recoge ahora su plan estratégico, todas las propuestas y sensibilidades; pero necesariamente debe articularse también un sistema de ayudas paralelo al establecido en la Red, que atienda la oferta del teatro asociativo.
El teatro amateur navarro tiene muchas dimensiones. Muchas veces ha sido el origen de una profesionalidad, otras busca independencia de las presiones comerciales, otras veces es vocacional organizado en torno a la proyección social y cultural en una localidad. En Navarra, más de treinta grupos de aficionados estrenan un buen número de obras al año que no pueden representarse más que en su localidad, desperdiciándose así una parte importante de la oferta teatral, una oferta que contribuye sin duda, y no poco, a nuestro enriquecimiento cultural.
Una de las causas ha sido sin duda el sistema de subvenciones a la programación teatral articulado a través de la Red que puede llegar a alcanzar hasta un 80% del caché de los grupos profesionales, mientras que el teatro asociativo no cuenta con ninguna subvención específica, salvo las ayudas municipales.
El Teatro Amateur en Navarra realiza una importante labor de difusión y de animación socio-cultural, supone una auténtica cantera de actores y actrices, además de ser una de las principales fuentes generadoras de nuevos públicos. Estamos dando a conocer nuevos autores locales y realizando un importante trabajo de creación, innovación, difusión, reflexión, comunicación de ideas... ampliando la perspectiva teatral más allá de objetivos económicos y de entretenimiento.
Somos conscientes de que nos queda un gran trecho que recorrer para ponernos a la altura de otras comunidades pero deberíamos aprender de otras experiencias que articulan el interés del público con el apoyo al teatro local, profesional o de base. Precisamente en estos momentos de crisis es nuestro teatro el que menos esfuerzo requiere de la comunidad para mantenerse y es lo que estamos reclamando, ofreciendo a la par nuestra colaboración y esfuerzo, produciendo espectáculos y organizando festivales y muestras que den a conocer la riqueza del teatro que representamos.
Naturalmente no estamos de acuerdo con el recorte presupuestario para cultura del Gobierno de Navarra, pero saludamos la idea de la Dirección de Cultura de reorganizar las Ayudas a Ayuntamientos y a la Federación de Municipios y Concejos, esperando que se tengan en cuenta a todos los colectivos.
La escena foral necesita abrirse internamente ampliando sus objetivos, cuidando su base social de actores y espectadores. Para ello es fundamental establecer estrategias de mutuo apoyo que atienda globalmente los problemas y necesidades de todos los sectores. Todos los que formamos parte de esta red orgánica con interesantes nudos que es el entramado teatral navarro deberíamos hacer un esfuerzo para iniciar definitivamente un camino de fortalecimiento, en favor del desarrollo cultural de nuestra comunidad.
POR FRANCISCO JAVIER SALVO ZARATIEGUI, EN NOMBRE DE LA FEDERACIÓN DE TEATRO AMATEUR DE NAVARRA-NAFARROAKO AMATEUR ANTZERKI FEDERAZIOA.
viernes, 21 de octubre de 2011
Así nos luce el pelo: Sobre los Conciertos escolares, artículo de Fernando Palacios
Un aire de novedad
"Nada es comparable a salir de la escuela para asistir a un concierto. Sobre esa ruptura de la rutina escolar planea un aire de novedad e ilusión que inyecta vigor y abre perspectivas de felicidad.
Una salida extraescolar a un concierto no es simplemente un paréntesis en la uniformidad diaria, sino que representa la transformación de una mañana cualquiera en una burbuja de tiempo de imprevisibles consecuencias. Del aula a la sala de conciertos, de la estancia diaria a un espacio especializado en alojar arte sonoro y en concitar los misterios del tiempo. Porque un auditorio no es un museo donde se exhiben obras a los paseantes, no es un parque temático de diversión perenne y hueca, ni tampoco una tele gigante con licencia para matar, sino un recinto donde se fabrica la obra de arte al instante (la “oímos” nacer, vivir y morir), un espacio en el que todo se dispone en función del oído y del tiempo (el volumen de aire, los materiales de las paredes, el tamaño del escenario).
Entramos y todo cambia, pasamos de los ruidos de la calle y el autobús al espacio silencioso que albergará los sonidos de la orquesta. Y una vez dentro, se levanta el telón del rito. El público (niños, jóvenes, familias) se sienta, cambian las luces, sale la orquesta, el presentador, se hace el silencio, llega la afinación, el director sube al podio, el cuento comienza, la música suena, los relojes se paran. El cuento atrapa nuestra atención, la música nos arrastra.
Atraer o distraer, esa es la cuestión. Atraer: seducir, embelesar, hipnotizar, encandilar, fascinar, hechizar... Distraer: entretener, divertir, amenizar, bromear, desviar, alejar... Quienes nos encargamos de organizar y programar conciertos didácticos debemos elegir por cual de estos dos verbos nos queremos dejar conducir: bien por proponer rampas de acceso a la música que nos lleven a concentrarnos en su lenguaje y a disfrutar de su expresión; o bien por colocar cortinas de humo que diviertan al público mientras la música se mantiene al margen.
Plataforma o artificio, dentro o fuera. Los cuentos musicales aspiran a entrar en la primera de estas categorías, en la de atraer la atención hacia la música, sin tener que llevar al público por gratuitas autopistas de entretenimiento ni por atajos o senderos que obvian el propio arte de los sonidos.
Ésta es la fórmula educativa que en estos últimos doce años de Conciertos Escolares y en Familia en Navarra hemos querido transmitir. Nuestro objetivo nunca ha sido convertir la sala de conciertos en un lugar de mero pasatiempo, sino en una estancia en la que se pueda vivir el arte en toda su dimensión.
Intentamos aliviar, dentro de nuestras pequeñas fuerzas, el efecto narcotizante que los medios de atontamiento y comunicación ocasionan a la sociedad con su dañino espejismo de distracción. Y nada mejor para mitigar estas contingencias que la música".
Fernando Palacios
Asesor del programa
"Nada es comparable a salir de la escuela para asistir a un concierto. Sobre esa ruptura de la rutina escolar planea un aire de novedad e ilusión que inyecta vigor y abre perspectivas de felicidad.
Una salida extraescolar a un concierto no es simplemente un paréntesis en la uniformidad diaria, sino que representa la transformación de una mañana cualquiera en una burbuja de tiempo de imprevisibles consecuencias. Del aula a la sala de conciertos, de la estancia diaria a un espacio especializado en alojar arte sonoro y en concitar los misterios del tiempo. Porque un auditorio no es un museo donde se exhiben obras a los paseantes, no es un parque temático de diversión perenne y hueca, ni tampoco una tele gigante con licencia para matar, sino un recinto donde se fabrica la obra de arte al instante (la “oímos” nacer, vivir y morir), un espacio en el que todo se dispone en función del oído y del tiempo (el volumen de aire, los materiales de las paredes, el tamaño del escenario).
Entramos y todo cambia, pasamos de los ruidos de la calle y el autobús al espacio silencioso que albergará los sonidos de la orquesta. Y una vez dentro, se levanta el telón del rito. El público (niños, jóvenes, familias) se sienta, cambian las luces, sale la orquesta, el presentador, se hace el silencio, llega la afinación, el director sube al podio, el cuento comienza, la música suena, los relojes se paran. El cuento atrapa nuestra atención, la música nos arrastra.
Atraer o distraer, esa es la cuestión. Atraer: seducir, embelesar, hipnotizar, encandilar, fascinar, hechizar... Distraer: entretener, divertir, amenizar, bromear, desviar, alejar... Quienes nos encargamos de organizar y programar conciertos didácticos debemos elegir por cual de estos dos verbos nos queremos dejar conducir: bien por proponer rampas de acceso a la música que nos lleven a concentrarnos en su lenguaje y a disfrutar de su expresión; o bien por colocar cortinas de humo que diviertan al público mientras la música se mantiene al margen.
Plataforma o artificio, dentro o fuera. Los cuentos musicales aspiran a entrar en la primera de estas categorías, en la de atraer la atención hacia la música, sin tener que llevar al público por gratuitas autopistas de entretenimiento ni por atajos o senderos que obvian el propio arte de los sonidos.
Ésta es la fórmula educativa que en estos últimos doce años de Conciertos Escolares y en Familia en Navarra hemos querido transmitir. Nuestro objetivo nunca ha sido convertir la sala de conciertos en un lugar de mero pasatiempo, sino en una estancia en la que se pueda vivir el arte en toda su dimensión.
Intentamos aliviar, dentro de nuestras pequeñas fuerzas, el efecto narcotizante que los medios de atontamiento y comunicación ocasionan a la sociedad con su dañino espejismo de distracción. Y nada mejor para mitigar estas contingencias que la música".
Fernando Palacios
Asesor del programa
viernes, 14 de octubre de 2011
Así nos luce el pelo: Un artículo muy recomendable de Jorge Nagore, en Diario de Noticias, a propósito del periodismo
Lo podéis leer en Diario de Noticias.
Su título es "Y así".
Aquí va:
COLUMNA gremial, absténganse los que odian a los periodistas porque sí, los tipos de corbata vendehumos y paracaidistas inútiles del marketing -qué farsa- con sueldos indignantes que creen poder convertir el periodismo en cliché y por tanto reducir el cerebro de los lectores y, en general, jefes aburridos y vagos y pedantes y salvaculos y accionistas que no distinguen una frase de una fresa y para terminar todos aquellos y aquellas que no apuestan por los equipos humanos y las personas y no dejan de lado su incapacidad para que brille la capacidad ajena. Esto es: este es un texto exclusivamente dedicado desde esta privilegiada esquina a todos los compañeros y compañeras que se parten la cara a diario -a los que se la parten, no a los que vegetan, que los hay. Para eso, mejor dejarlo, como hice yo, por falso- para hacer periódicos en este poblao y radio y televisión, pero especialmente a los de los periódicos, acosados desde fuera y dentro por ya no solo una crisis económica sino de compromiso: el periodismo o es periodismo o es una puta mierda. Hablando más claro: el periodismo, ya esté hecho en Somalia o en Potasas, o informa y a la vez cuenta historias tristes y alegres y emocionantes y duras y por tanto sirve a la gente para hacerse una mejor idea de dónde vive y con quién y dónde querría vivir y con quién y haciendo qué o entonces no sirve para nada. Sí, para llevarse un sueldo a casa. La vida es dura, vale, pero desde aquí reitero mi admiración hacia todos los que pese a horarios, presiones, envidias, hipocresías, apreturas, falta de medios, tiempo y estímulos siguen siendo capaces de que aún siga mereciendo la pena bajar al kiosko. Dani, Ana, María Jesús, Bergasa y demás: enhorabuena. Lo merecéis tanto como otros tantos y tantas. Jamaica o muerte. Venceréis.
Su título es "Y así".
Aquí va:
COLUMNA gremial, absténganse los que odian a los periodistas porque sí, los tipos de corbata vendehumos y paracaidistas inútiles del marketing -qué farsa- con sueldos indignantes que creen poder convertir el periodismo en cliché y por tanto reducir el cerebro de los lectores y, en general, jefes aburridos y vagos y pedantes y salvaculos y accionistas que no distinguen una frase de una fresa y para terminar todos aquellos y aquellas que no apuestan por los equipos humanos y las personas y no dejan de lado su incapacidad para que brille la capacidad ajena. Esto es: este es un texto exclusivamente dedicado desde esta privilegiada esquina a todos los compañeros y compañeras que se parten la cara a diario -a los que se la parten, no a los que vegetan, que los hay. Para eso, mejor dejarlo, como hice yo, por falso- para hacer periódicos en este poblao y radio y televisión, pero especialmente a los de los periódicos, acosados desde fuera y dentro por ya no solo una crisis económica sino de compromiso: el periodismo o es periodismo o es una puta mierda. Hablando más claro: el periodismo, ya esté hecho en Somalia o en Potasas, o informa y a la vez cuenta historias tristes y alegres y emocionantes y duras y por tanto sirve a la gente para hacerse una mejor idea de dónde vive y con quién y dónde querría vivir y con quién y haciendo qué o entonces no sirve para nada. Sí, para llevarse un sueldo a casa. La vida es dura, vale, pero desde aquí reitero mi admiración hacia todos los que pese a horarios, presiones, envidias, hipocresías, apreturas, falta de medios, tiempo y estímulos siguen siendo capaces de que aún siga mereciendo la pena bajar al kiosko. Dani, Ana, María Jesús, Bergasa y demás: enhorabuena. Lo merecéis tanto como otros tantos y tantas. Jamaica o muerte. Venceréis.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Así nos luce el pelo: Tom Stoppard y el teatro
"Ninguna obra funciona si no funciona en el nivel emocional".
"Mis obras, que en principio no están orientadas a la comedia, funcionan también cómicamente. En el fondo, la risa del público es un síntoma de comprensión. Por eso cuando esperas que la gente se ría y no lo hace es imposible no preguntarse: ¿lo entendieron?".
"La libertad es poder tener un pasaporte. Puedes hablar horas sobre la libertad, idealizarla, pero ¿puedes cruzar la frontera? Es bueno recordar de dónde vienen las palabras, no sólo a dónde nos llevan. La libertad te puede llevar a la estratosfera, pero viene del simple hecho de poder hacer lo que deseas".
Tom Stoppard. Artículo de Javier Rodríguez Marcos en El País. 28-9-2011
"Mis obras, que en principio no están orientadas a la comedia, funcionan también cómicamente. En el fondo, la risa del público es un síntoma de comprensión. Por eso cuando esperas que la gente se ría y no lo hace es imposible no preguntarse: ¿lo entendieron?".
"La libertad es poder tener un pasaporte. Puedes hablar horas sobre la libertad, idealizarla, pero ¿puedes cruzar la frontera? Es bueno recordar de dónde vienen las palabras, no sólo a dónde nos llevan. La libertad te puede llevar a la estratosfera, pero viene del simple hecho de poder hacer lo que deseas".
Tom Stoppard. Artículo de Javier Rodríguez Marcos en El País. 28-9-2011
lunes, 19 de septiembre de 2011
Así nos luce el pelo: La crisis y los bufones
"La crisis no alcanza a los bufones, porque siempre hemos vivido sin trabajo fijo, sin leyes para mantener el empleo. Además, cuando hay una crisis, haces reír, la risa es algo muy necesario. Y da para vivir muy bien. Y si uno no tiene grandes pretensiones, todavía mejor. Han pasado 170 años sin que mi familia haya puesto un ladrillo o arado un campo, y estamos todavía aquí. Hay dos maneras de sobrevivir: hacer cosas útiles o ser muy listo. Y ser muy listo es también una manera de difundir la inteligencia, porque si la gente quiere hacer lo mismo, no trabajar, tiene que ponerse a pensar cómo salir de la norma, cómo hacer reír. Y esto es el principio de un camino que lleva a la Ilustración".
Leo Bassi, entrevistado por Karmentxu Marín. El País, domingo 18 de septiembre de 2011.
Leo Bassi, entrevistado por Karmentxu Marín. El País, domingo 18 de septiembre de 2011.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Así nos luce el pelo: Un consejo al escritor.
"Sólo si el escritor trabaja en la falsa creencia de que su libro es el único libro existente en el mundo, logrará sacarlo adelante y completarlo. Si levanta la cabeza de la máquina o del ordenador, si mira hacia el pasado o hacia el futuro y ve su trabajo reducido a un nombre más en una inacabable lista; o si mira hacia el presente y se distrae preguntándose cómo les va a sus colegas, qué estarán haciendo y qué han conseguido y cuánta originalidad o profundidad hay en ellos; o si piensa en sus predecesores y no digamos si se deja aplastar por cuanto de maravilloso se ha escrito antes y seguramente se escribirá después de su vacilante paso por la tierra, entonces está perdido. Por eso el escritor precisa aislarse, mientras escribe. No hace falta decir que sólo entonces. En realidad sabe bien que su creencia, como acabo de decir, es falsa y además pasajera. Sabe que su obra, una vez que salga de su habitación y se exponga a otros ojos y sea publicada, se confundirá con centenares de millares de otras obras, y la verá como una gota en el océano que, como todas las demás, pedirá ser atendida. Tendrá la sensación de que, si algo es, es superflua.
Al escritor actual, además, no le cabe ya la posibilidad o consuelo de pensar en la posteridad, de refugiarse en lo venidero lejano, de confiar en que el tiempo haga su labor de selección misteriosa y lo señale un día en el que él ya estará presente. Pensar en la posteridad siempre fue un poco ridículo y bastante patético. (...) Pensar hoy que se nos recordará esta reñido con el hoy que vemos, en el que todo resulta "viejo" por el simple hecho de haber nacido".
Javier Marías. Discurso de aceptación del premio de Literatura Europea del Estado austríaco.
Al escritor actual, además, no le cabe ya la posibilidad o consuelo de pensar en la posteridad, de refugiarse en lo venidero lejano, de confiar en que el tiempo haga su labor de selección misteriosa y lo señale un día en el que él ya estará presente. Pensar en la posteridad siempre fue un poco ridículo y bastante patético. (...) Pensar hoy que se nos recordará esta reñido con el hoy que vemos, en el que todo resulta "viejo" por el simple hecho de haber nacido".
Javier Marías. Discurso de aceptación del premio de Literatura Europea del Estado austríaco.
martes, 30 de agosto de 2011
Las tres reglas de la crítica literaria
Las tres únicas reglas a las que debería someterse toda crítica literaria: Tres, únicamente tres:
1.- La crítica debe decir de qué trata el libro.
2.- La crítica debe decir lo que el autor del libro dice acerca de lo que trata el libro.
3.- La crítica debe decir lo que el crítico piensa sobre lo que el autor dice acerca de lo que trata el libro.
Robert Pinsky, poeta y crítico, recogido por Manuel Rodríguez Rivero en Sillón de orejas, Babelia, El País, 28-8-2011.
1.- La crítica debe decir de qué trata el libro.
2.- La crítica debe decir lo que el autor del libro dice acerca de lo que trata el libro.
3.- La crítica debe decir lo que el crítico piensa sobre lo que el autor dice acerca de lo que trata el libro.
Robert Pinsky, poeta y crítico, recogido por Manuel Rodríguez Rivero en Sillón de orejas, Babelia, El País, 28-8-2011.
sábado, 23 de abril de 2011
Así nos luce el pelo: Los políticos ante las continuadas estafas de las empresas a los ciudadanos
Un largo repertorio de injusticias pasan diariamente ante los gobernantes de hoy -ni figuras sagradas, ni seres carismáticos, ni magos de Oriente- sin llevarles a corregirlas. No se tratará, en la mayoría de los supuestos, de intervenir en litigios de categoría histórica, sino de solventar abusos de compañías aéreas, explotaciones, timos y estafas que sufren las personas a granel y casi en cualquier parte.
La inhibición de los gobernantes en las sistemáticas estafas de las empresas de comunicación, la indolencia de la ley ante los hurtos que bancos y aseguradoras preparan dolosamente en la letra pequeña, la explotación de mujeres en los puestos de trabajo o de hombres que llegan o no de otro país, la lenidad de los partidos ante la podredumbre de sus afiliados, la tolerancia sobre la acumulación de dinero en unos cuantos que arruinan a decenas de miles, la pasividad ante el conchabamiento de compañías para incrementar los precios, etcétera, forman una ristra de hechos encadenados a la inmoralidad, la inclemencia, la inequidad y la prepotencia. Y ello, efectivamente, ante la culpable ineficiencia del Gobierno que está pero no está.
¿Sociedades de consumidores y usuarios? ¿Defensores del pueblo o del ciudadano? El Estado debiera ser quien desempeñara real y directamente estas funciones. ¿O no? (...)
Los tiempos del Antiguo Régimen que trataba a los ciudadanos como bárbaros se prolongan hoy, estetizadamente, en los Gobiernos que, en vez de ocuparse en mejorar los repartos de la riqueza y el bienestar general, emiten declaraciones hueras o demasiado tontas y luego duermen o no.
La cuestión en suma ha llegado a ser esta: ¿para qué sirve esta grey de cargos nacionales o no, que mientras despilfarran, otorgan favores a sus allegados o son tan escolarmente ignorantes que no solo no hablan inglés o algo de economía en este mundo globalizado sino que mienten como sistema para lograr la próxima investidura que le cubrirá de la cabeza a los pies y con al cual no ve, no oye, apenas se mueve?
Sordos, ineptos, cegados por la burbuja del poder, se comportan de la misma manera qeu los especuladores financieros.
Vicente Verdú en Cuentos chinos, publicado en El País, 16 de abril de 2011.
La inhibición de los gobernantes en las sistemáticas estafas de las empresas de comunicación, la indolencia de la ley ante los hurtos que bancos y aseguradoras preparan dolosamente en la letra pequeña, la explotación de mujeres en los puestos de trabajo o de hombres que llegan o no de otro país, la lenidad de los partidos ante la podredumbre de sus afiliados, la tolerancia sobre la acumulación de dinero en unos cuantos que arruinan a decenas de miles, la pasividad ante el conchabamiento de compañías para incrementar los precios, etcétera, forman una ristra de hechos encadenados a la inmoralidad, la inclemencia, la inequidad y la prepotencia. Y ello, efectivamente, ante la culpable ineficiencia del Gobierno que está pero no está.
¿Sociedades de consumidores y usuarios? ¿Defensores del pueblo o del ciudadano? El Estado debiera ser quien desempeñara real y directamente estas funciones. ¿O no? (...)
Los tiempos del Antiguo Régimen que trataba a los ciudadanos como bárbaros se prolongan hoy, estetizadamente, en los Gobiernos que, en vez de ocuparse en mejorar los repartos de la riqueza y el bienestar general, emiten declaraciones hueras o demasiado tontas y luego duermen o no.
La cuestión en suma ha llegado a ser esta: ¿para qué sirve esta grey de cargos nacionales o no, que mientras despilfarran, otorgan favores a sus allegados o son tan escolarmente ignorantes que no solo no hablan inglés o algo de economía en este mundo globalizado sino que mienten como sistema para lograr la próxima investidura que le cubrirá de la cabeza a los pies y con al cual no ve, no oye, apenas se mueve?
Sordos, ineptos, cegados por la burbuja del poder, se comportan de la misma manera qeu los especuladores financieros.
Vicente Verdú en Cuentos chinos, publicado en El País, 16 de abril de 2011.
lunes, 11 de abril de 2011
Así nos luce el pelo: Vidas adultas en el cine
En España hay muchas personas con esa capacidad doble de contemplación y cordialidad, de ensimismamiento apacible y trabajo serio y competente. Pero si es tan difícil que se hagan películas sobre ellas es porque son invisibles en el discurso público. Una clase política omnipotente y omnipresente ha usurpado todos los espacios de la vida cívica, imponiendo el sectarismo y el clientelismo por encima del mérito, la demagogia halagadora sobre cualquier sentido de la responsabilidad personal, el griterío y el sambenito partidista por encima de los debates verdaderos y prácticos sobre una realidad que sería menos grave si al menos aceptáramos mirarla con los ojos abiertos. Como el mérito, el esfuerzo, el trabajo apasionado, no sirven para ascender ni merecen reconocimiento público, los millones de personas que a pesar de todo hacen cada día escrupulosamente su tarea permanecen invisibles, y muchas veces han de pagar con la marginación y hasta el sarcasmo el ejercicio de su dignidad. En un país con casi cinco millones de parados a la gente la echan del trabajo por tener cincuenta años. En un país de economía en quiebra se recorta el gasto en educación y en investigación pero no en coches oficiales ni en gabinetes de imagen ni en suntuosos viajes internacionales de gerifaltes ni en soeces televisiones corrompidas por la propaganda y el clientelismo. Robar dinero público es menos grave que pedir seriedad o que no acatar el juvenilismo o el victimismo o el narcisimos oficial.
Quién va a hacer películas que sean un ejemplo de trabajo inflexiblemente bien hecho y que traten de la nobleza de dedicarse a algo con los cinco sentidos, que recuerden que cada acto implica responsabilidades y consecuencias, o que existe belleza en la experiencia y en la vejez, que tan necesaria como la justicia es la compasión, que la fe religiosa puede no ser oscurantista ni ridícula, que se puede ser radical y heroico sin levantar la voz, haciendo cada día el oficio de uno.
Antonio Muñoz Molina, a propósito de las películas Poetry y De dioses y hombres. Vidas adultas en el cine. Babelia. El País. 12-3-2011
Quién va a hacer películas que sean un ejemplo de trabajo inflexiblemente bien hecho y que traten de la nobleza de dedicarse a algo con los cinco sentidos, que recuerden que cada acto implica responsabilidades y consecuencias, o que existe belleza en la experiencia y en la vejez, que tan necesaria como la justicia es la compasión, que la fe religiosa puede no ser oscurantista ni ridícula, que se puede ser radical y heroico sin levantar la voz, haciendo cada día el oficio de uno.
Antonio Muñoz Molina, a propósito de las películas Poetry y De dioses y hombres. Vidas adultas en el cine. Babelia. El País. 12-3-2011
Así nos luce el pelo: La revolución y las basuras
(...)
Ahora me acuerdo de aquellas revoluciones siempre ajenas, triunfales o fracasadas, viendo imágenes de las multitudes en esa plaza que de pronto se ha agregado a la geografía de la libertad, la plaza Tahrir, escuchando voces de egipcios en la radio pública americana y en la BBC, leyendo los reportajes admirables de The New York Times, donde el periodismo se sigue ejerciendo como un oficio responsable de adultos. Las decepciones de tantos años, el cinismo instintivo español, no llegan a malograrme la alegría, la antigua alegría delegada por la libertad súbita de otros. Lo que vaya a pasar mañana o el mes que viene no se sabe. Lo que pasa hoy nadie lo vaticinaba hace sólo un mes. La economía, la politología, la sociología, han demostrado tener el mismo rigor predictivo que la ufología. Pero esta mañana me ha alegrado el día ver en la portada de The New York Times a la gente joven de la plaza Tahrir recogiendo hacendosamente la basura acumulada en los últimos días. En mi país las grandes alegrías colectivas suelen tener un origen alcohólico o futbolístico, y dejan tras de sí un rastro de toneladas de basuras que siempre recogen otros.
Antonio Muñoz Molina: La revolución y las basuras. Babelia. El País. 19-2-2011.
Ahora me acuerdo de aquellas revoluciones siempre ajenas, triunfales o fracasadas, viendo imágenes de las multitudes en esa plaza que de pronto se ha agregado a la geografía de la libertad, la plaza Tahrir, escuchando voces de egipcios en la radio pública americana y en la BBC, leyendo los reportajes admirables de The New York Times, donde el periodismo se sigue ejerciendo como un oficio responsable de adultos. Las decepciones de tantos años, el cinismo instintivo español, no llegan a malograrme la alegría, la antigua alegría delegada por la libertad súbita de otros. Lo que vaya a pasar mañana o el mes que viene no se sabe. Lo que pasa hoy nadie lo vaticinaba hace sólo un mes. La economía, la politología, la sociología, han demostrado tener el mismo rigor predictivo que la ufología. Pero esta mañana me ha alegrado el día ver en la portada de The New York Times a la gente joven de la plaza Tahrir recogiendo hacendosamente la basura acumulada en los últimos días. En mi país las grandes alegrías colectivas suelen tener un origen alcohólico o futbolístico, y dejan tras de sí un rastro de toneladas de basuras que siempre recogen otros.
Antonio Muñoz Molina: La revolución y las basuras. Babelia. El País. 19-2-2011.
martes, 22 de febrero de 2011
Así nos luce el pelo: La realidad copia a la ficción
Me escriben dos amigos para darme una información:
Lorena me indica: Ten cuidado con lo que escribes... se puede cumplir. Alguien vio tu obra "Sssshhhh" y lo llevó a la práctica...
Javier me señala: Chisss, chisss... Un policía acribilla a otro espectador. Asesinado por comer palomitas mientras veía Cisne Negro. En Letonia huela a Eau de Soria.
Se refieren ambos a mi obra de teatro ¡Chssssss!, subtitulada Primavera de Soria. De momento, no voy a hacer comentarios.
La noticia a la que hacen referencia es esta:
Mata a un espectador por comer palomitas durante la proyección de 'Cisne Negro'
La policía letona detiene a un hombre al que acusan de disparar a un espectador por "hacer ruído" mientras comía palomitas en el cine
La policía letona ha informado sobre el arresto de un hombre de 27 años sospechoso de disparar en una sala de cine a un espectador de 42 años que más tarde murió por las heridas, según publica el diario The Telegraph.
El incidente tuvo lugar durente los créditos finales de la película Cisne Negro, que este año está nominada como mejor largometraje en los Oscar. Testigos de lo ocurrido aseguran a la agencia de noticia Leta, que comenzaron a escuchar una discusión a gritos entre los hombres, debido a que el fallecido comía palomitas haciendo ruído, tras la cual el sospechoso disparó al fallecido.
El tiroteo se produjo en la noche del sábado en un multicine de la capital letona, Riga, al final de la proyección de este thriller sicológico sobre una bailarina de ballet que pierde la cabeza debido a la presión por interpretar su papel en la obra.
Crímenes por arma de fuego son relativamente raros en Letonia, un país de la Unión Europea de 2,2 millones de habitantes.
Lorena me indica: Ten cuidado con lo que escribes... se puede cumplir. Alguien vio tu obra "Sssshhhh" y lo llevó a la práctica...
Javier me señala: Chisss, chisss... Un policía acribilla a otro espectador. Asesinado por comer palomitas mientras veía Cisne Negro. En Letonia huela a Eau de Soria.
Se refieren ambos a mi obra de teatro ¡Chssssss!, subtitulada Primavera de Soria. De momento, no voy a hacer comentarios.
La noticia a la que hacen referencia es esta:
Mata a un espectador por comer palomitas durante la proyección de 'Cisne Negro'
La policía letona detiene a un hombre al que acusan de disparar a un espectador por "hacer ruído" mientras comía palomitas en el cine
La policía letona ha informado sobre el arresto de un hombre de 27 años sospechoso de disparar en una sala de cine a un espectador de 42 años que más tarde murió por las heridas, según publica el diario The Telegraph.
El incidente tuvo lugar durente los créditos finales de la película Cisne Negro, que este año está nominada como mejor largometraje en los Oscar. Testigos de lo ocurrido aseguran a la agencia de noticia Leta, que comenzaron a escuchar una discusión a gritos entre los hombres, debido a que el fallecido comía palomitas haciendo ruído, tras la cual el sospechoso disparó al fallecido.
El tiroteo se produjo en la noche del sábado en un multicine de la capital letona, Riga, al final de la proyección de este thriller sicológico sobre una bailarina de ballet que pierde la cabeza debido a la presión por interpretar su papel en la obra.
Crímenes por arma de fuego son relativamente raros en Letonia, un país de la Unión Europea de 2,2 millones de habitantes.
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domingo, 20 de febrero de 2011
Denuncian que el Instituto Navarro de Juventud incumplió sus propias bases al dejar desierto en concurso de artes escénicas
Varios jóvenes intérpretes navarros que han participado en anteriores ediciones de la modalidad de Artes Escénicas del certamen competitivo Encuentros han denunciado en una carta abierta a los medios de comunicación que el Instituto Navarro de la Juventud ha incumplido sus propias bases al dejar desierta la modalidad de artes escénicas el año pasado.
El Instituto Navarro de la Juventud está dirigido por Ana Frías y depende de la Consejera de Bienestar y Asuntos Sociales, Isabel García Malo.
Este año, sorpresivamente y por primera vez en 26 años, el INJ declaró desierta la final de Artes Escénicas. El INJ no ha publicitado quién formó parte de ese jurado, que revisó vídeos con extractos de las obras, y se da la circunstancia que se presentaron grupos de teatro y danza que sí habían participado en anteriores ediciones, por lo que es cuestionable que la calidad haya sido el criterio para no celebrar esta edición.
Los denunciantes señalan, además, que el jurado no tiene potestad, según las bases del INJ, para declarar desierto el certamen, sino que su cometido se limita a seleccionar "alrededor de 6 propuestas" y que "éstas serán representadas en directo entre los meses de septiembre y noviembre". Una vez representadas, sí decide quién se hace merecedor de los premios en metálico o puede declarar desiertos los premios, pero en ningún caso decidir la no celebración del evento.
La modalidad de Artes Escénicas siempre ha tenido gran acogida entre los grupos y el público. Su no celebración, la renuncia al premio este año por parte de una artista plástica, y la calamitosa celebración del evento de 2009, cuando se cumplía el 25 aniversario del concurso, pésimamente estructurada y organizada, mal publicitada y con problemas de calendario hasta el punto de que la gala final se celebró en enero de 2010, han transmitido la sensación de desplome del programa.
En el sector cultural se percibe que la crisis económica y la reducción presupuestaria han podido ser la causa de la no celebración del certamen, y que no se han querido reconocer públicamente. El cambio en la empresa organizadora en 2009 ya produjo un desajuste brutal frente al buen funcionamiento de los años anteriores, y en 2010, de nuevo con cambio en la organización, ha llevado a la situación y resultado actual.
Los artistas que firman la carta no son todos los que se presentaron al concurso, aunque sí todos iniciaron en un principio las reclamaciones para que la final se celebrara. Tras varias reuniones con responsables del Instituto (que tuvieron que ser solicitadas por los artistas, enterados a través de la web de Encuentros que la final había quedado desierta, y en las que nunca participó su directora, Ana Frías), la entidad ofreció a los artistas representar las obras al margen de los Encuentros, siempre y cuando no hicieran pública su denuncia, oferta que a unos les pareció suficiente y a otros no.
El grupo de artistas que ha seguido adelante con la denuncia pública lo único que pide es que, en primer lugar, les expliquen los motivos por los que no se ha seleccionado ninguna propuesta. Y, en segundo lugar, se elijan las obras según figura en las bases y estas "propuestas sean representadas y presenciadas en vivo por los miembros del jurado, y que una vez presenciadas las actuaciones, y solo entonces, este emita el fallo que estime correspondiente".
Para estos artistas, "la decisión de no seleccionar a nadie para las finales no solo incumple las bases sino que atenta contra la idea que el INJ pretende difundir en cuanto a fomentar el arte".
El Instituto Navarro de la Juventud está dirigido por Ana Frías y depende de la Consejera de Bienestar y Asuntos Sociales, Isabel García Malo.
Este año, sorpresivamente y por primera vez en 26 años, el INJ declaró desierta la final de Artes Escénicas. El INJ no ha publicitado quién formó parte de ese jurado, que revisó vídeos con extractos de las obras, y se da la circunstancia que se presentaron grupos de teatro y danza que sí habían participado en anteriores ediciones, por lo que es cuestionable que la calidad haya sido el criterio para no celebrar esta edición.
Los denunciantes señalan, además, que el jurado no tiene potestad, según las bases del INJ, para declarar desierto el certamen, sino que su cometido se limita a seleccionar "alrededor de 6 propuestas" y que "éstas serán representadas en directo entre los meses de septiembre y noviembre". Una vez representadas, sí decide quién se hace merecedor de los premios en metálico o puede declarar desiertos los premios, pero en ningún caso decidir la no celebración del evento.
La modalidad de Artes Escénicas siempre ha tenido gran acogida entre los grupos y el público. Su no celebración, la renuncia al premio este año por parte de una artista plástica, y la calamitosa celebración del evento de 2009, cuando se cumplía el 25 aniversario del concurso, pésimamente estructurada y organizada, mal publicitada y con problemas de calendario hasta el punto de que la gala final se celebró en enero de 2010, han transmitido la sensación de desplome del programa.
En el sector cultural se percibe que la crisis económica y la reducción presupuestaria han podido ser la causa de la no celebración del certamen, y que no se han querido reconocer públicamente. El cambio en la empresa organizadora en 2009 ya produjo un desajuste brutal frente al buen funcionamiento de los años anteriores, y en 2010, de nuevo con cambio en la organización, ha llevado a la situación y resultado actual.
Los artistas que firman la carta no son todos los que se presentaron al concurso, aunque sí todos iniciaron en un principio las reclamaciones para que la final se celebrara. Tras varias reuniones con responsables del Instituto (que tuvieron que ser solicitadas por los artistas, enterados a través de la web de Encuentros que la final había quedado desierta, y en las que nunca participó su directora, Ana Frías), la entidad ofreció a los artistas representar las obras al margen de los Encuentros, siempre y cuando no hicieran pública su denuncia, oferta que a unos les pareció suficiente y a otros no.
El grupo de artistas que ha seguido adelante con la denuncia pública lo único que pide es que, en primer lugar, les expliquen los motivos por los que no se ha seleccionado ninguna propuesta. Y, en segundo lugar, se elijan las obras según figura en las bases y estas "propuestas sean representadas y presenciadas en vivo por los miembros del jurado, y que una vez presenciadas las actuaciones, y solo entonces, este emita el fallo que estime correspondiente".
Para estos artistas, "la decisión de no seleccionar a nadie para las finales no solo incumple las bases sino que atenta contra la idea que el INJ pretende difundir en cuanto a fomentar el arte".
lunes, 14 de febrero de 2011
Un espectador denuncia que se fume en escena
Los responsables del musical Hair, que se representa durante estos días en Barcelona, han sido advertidos por la Agencia de Salud Pública de Barcelona por que en la obra se fuma sobre el escenario incumpliendo la ley antitabaco después de una denuncia de un espectador.
La productora ha asegurado que no consumen tabaco, sino un mezcla de hierbas procedentes de una herboristería, por lo que han señalado que les parece "lamentable" la advertencia del consistorio.
El director de producción del musical Hair, Roger Julià, ha explicado que recibieron la advertencia después de que un espectador les denunciara al ver que los actores en varias ocasiones fuman sobre el escenario. Julià ha comentado que "es cierto que se fuma", sin embargo, ha indicado que no es tabaco sino una "mezcla de maría luisa, albahaca y hojas de nogal". "No estamos incumpliendo ninguna normativa", ha añadido.
Además, ha señalado que le resulta "estrambótico" que si el guión "dice que se tiene que fumar, no se pueda". En este sentido, comentó que si sigue habiendo restricciones por la ley antitabaco, "se llegará a prohibir las películas".
En declaraciones a los periodistas, la candidata del PSC a las primarias Montserrat Tura ha defendido que la Agencia de Salud Pública de Barcelona haya advertido a los responsables del musical porque "la ley está para cumplirse".
La productora ha asegurado que no consumen tabaco, sino un mezcla de hierbas procedentes de una herboristería, por lo que han señalado que les parece "lamentable" la advertencia del consistorio.
El director de producción del musical Hair, Roger Julià, ha explicado que recibieron la advertencia después de que un espectador les denunciara al ver que los actores en varias ocasiones fuman sobre el escenario. Julià ha comentado que "es cierto que se fuma", sin embargo, ha indicado que no es tabaco sino una "mezcla de maría luisa, albahaca y hojas de nogal". "No estamos incumpliendo ninguna normativa", ha añadido.
Además, ha señalado que le resulta "estrambótico" que si el guión "dice que se tiene que fumar, no se pueda". En este sentido, comentó que si sigue habiendo restricciones por la ley antitabaco, "se llegará a prohibir las películas".
En declaraciones a los periodistas, la candidata del PSC a las primarias Montserrat Tura ha defendido que la Agencia de Salud Pública de Barcelona haya advertido a los responsables del musical porque "la ley está para cumplirse".
jueves, 27 de enero de 2011
Así nos luce el pelo: El catón de Antonio Muñoz Molina para alguien que escribe
Babelia publicó el sábado su número 1.000. Entre los textos, una joya más de las que acostumbra Antonio Muñoz Molina. Da 20 consideraciones para alguien que escribe. Ninguna tiene desperdicio. He seleccionado algunas. El texto completo, en El País.
- La ficción no tiene por qué ser la forma superior de la literatura narrativa. Quizás una novela sólo deba escribirse cuando no queda más remedio: cuando lo que hace falta decir sólo puede ser dicho inventando.
- Muchas de las mejores páginas de literatura que he leído en este tiempo pertenecen a libros de historia, a memorias, a biografías, a textos de divulgación científica, a artículos o reportajes de periódico.
- Salman Rushdie en Granada, en 1995: mientras escribe una novela un escritor de prosa debe leer mucha poesía, para aprender de su disciplina verbal y no dejarse llevar por la autoindulgencia palabrera. En la poesía se aprende precisión.
- Desconfiad del estilo, que cuando no es sino el sonido singular de la propia voz puede convertirse en una colección de muletillas, automatismos y parodias de lo que uno mismo ya ha escrito.
- Uno debe desconfiar de sus facultades, reales o presuntas, y sacar todo el provecho que pueda de sus limitaciones.
- En la música o en la pintura -y en la fotografía, y en el dibujo- se contienen lecciones fundamentales para mi oficio de escribir.
- Las tareas prácticas ayudan a que se dispare la imaginación y a que las ideas, las imágenes, las conexiones, las palabras, surjan más velozmente. Gracias a una buena caminata o a las pequeñas tareas necesarias para cocinar un arroz he inventado personajes o situaciones o giros argumentales que de otra manera no habrían surgido.
- Una parte muy grande del trabajo de escribir un libro se ha ido haciendo sin que uno se diera cuenta mucho antes de que comience la escritura. Es la cristalización de experiencias, lecturas, imágenes, recuerdos, deseos, que de pronto se hacen visibles y se vinculan entre sí como en un mapa de conexiones neuronales.
- Ninguna vivencia, ninguna historia, es en sí misma tan particular o tan local que no pueda hacerse universalmente inteligible; y también que nada hay tan provinciano como ciertas formas enfáticas de cosmopolitismo.
- De todos los personajes que inventa un novelista el menos sólido, el menos verdadero, el más convencional, suele ser el personaje público en el que se convierte a sí mismo.
- Hay que convivir con la sospecha de que los juicios negativos pueden ser menos infundados que algunos elogios.
- Nada más terminado un libro ya empieza a convertirse en un remordimiento que unas veces se cura con el tiempo y otras no, y para el que solo existe el antídoto de empezar otro libro en el que será posible no cometer los mismos errores: si hay suerte, se cometerán errores distintos.
- La ficción no tiene por qué ser la forma superior de la literatura narrativa. Quizás una novela sólo deba escribirse cuando no queda más remedio: cuando lo que hace falta decir sólo puede ser dicho inventando.
- Muchas de las mejores páginas de literatura que he leído en este tiempo pertenecen a libros de historia, a memorias, a biografías, a textos de divulgación científica, a artículos o reportajes de periódico.
- Salman Rushdie en Granada, en 1995: mientras escribe una novela un escritor de prosa debe leer mucha poesía, para aprender de su disciplina verbal y no dejarse llevar por la autoindulgencia palabrera. En la poesía se aprende precisión.
- Desconfiad del estilo, que cuando no es sino el sonido singular de la propia voz puede convertirse en una colección de muletillas, automatismos y parodias de lo que uno mismo ya ha escrito.
- Uno debe desconfiar de sus facultades, reales o presuntas, y sacar todo el provecho que pueda de sus limitaciones.
- En la música o en la pintura -y en la fotografía, y en el dibujo- se contienen lecciones fundamentales para mi oficio de escribir.
- Las tareas prácticas ayudan a que se dispare la imaginación y a que las ideas, las imágenes, las conexiones, las palabras, surjan más velozmente. Gracias a una buena caminata o a las pequeñas tareas necesarias para cocinar un arroz he inventado personajes o situaciones o giros argumentales que de otra manera no habrían surgido.
- Una parte muy grande del trabajo de escribir un libro se ha ido haciendo sin que uno se diera cuenta mucho antes de que comience la escritura. Es la cristalización de experiencias, lecturas, imágenes, recuerdos, deseos, que de pronto se hacen visibles y se vinculan entre sí como en un mapa de conexiones neuronales.
- Ninguna vivencia, ninguna historia, es en sí misma tan particular o tan local que no pueda hacerse universalmente inteligible; y también que nada hay tan provinciano como ciertas formas enfáticas de cosmopolitismo.
- De todos los personajes que inventa un novelista el menos sólido, el menos verdadero, el más convencional, suele ser el personaje público en el que se convierte a sí mismo.
- Hay que convivir con la sospecha de que los juicios negativos pueden ser menos infundados que algunos elogios.
- Nada más terminado un libro ya empieza a convertirse en un remordimiento que unas veces se cura con el tiempo y otras no, y para el que solo existe el antídoto de empezar otro libro en el que será posible no cometer los mismos errores: si hay suerte, se cometerán errores distintos.
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